El Campeonato Nacional de Ciclismo debería ser el evento cumbre del deporte en nuestro país. Sin embargo, la edición de este año ha evidenciado serias deficiencias en la organización, poniendo en tela de juicio la capacidad de liderazgo del Ingeniero Jorge Bla Díaz al frente de la Federación de Ciclismo.
La falta de seguridad y el peligro constante al que fueron expuestos los atletas reflejan una irresponsabilidad alarmante. La carencia de señalización en los giros y la circulación normal del tráfico, casi atropellando a los corredores, son solo algunos ejemplos del desorden imperante. Los propios jueces, acompañando a los ciclistas, parecían desorientados, sin saber con certeza dónde debían realizarse los giros.
Este desorden no solo comprometió la integridad física de los participantes, sino que también dejó en evidencia una planificación deficiente y una gestión incapaz de garantizar un evento seguro y justo. Los corredores, confundidos y frustrados, no sabían cuántas vueltas debían completar, ya que la organización las modificaba arbitrariamente.
Es inaceptable que el máximo evento del ciclismo nacional se desarrolle en tales condiciones. La comunidad ciclista y los aficionados merecen un campeonato organizado con profesionalismo y respeto hacia los atletas. La Federación de Ciclismo, bajo la dirección del Ingeniero Jorge Bla Díaz, debe asumir la responsabilidad por estos graves fallos y tomar medidas inmediatas para evitar que esta situación se repita.
Es momento de exigir una reestructuración profunda y un compromiso real con la seguridad y el bienestar de los deportistas. Solo así, el Campeonato Nacional podrá recuperar su prestigio y convertirse en el evento ejemplar que nuestro país merece.